
Un buen número de horas de vuelo.
¿Tradición? ¿ponerse al día?
Sepa.
Aquí vamos de nuevo:
ahora en la etapa azul.
No, señor, la vida no es sueño,
de ello estoy seguro;
en todo caso, pesadilla
ópera bufa escrita y dirigida
por una secretaria perezosa;
ideada por un dios enfermo,
alcohólico y perverso;
conducida por un doliente
y amargado pederasta.
La tragedia nuestra
es que en ese guión contradictorio,
cargado de situaciones estúpidas,
nos han tocado dos líneas,
dos intervenciones monosilábicas,
y como personajes cuasi-mudos
estamos obligados a permanecer
en escena
como evidencia de la paradoja esencial:
el vacío, el silencio y la ausencia
extrema de sentido.